ENTREVISTA A ENRIQUE BUNBURY

Escrito por Amelia el 9 Enero 2012 – 17:24 -

Atentos al inicio de la gira de Enrique Bunbury por España -el 12 de enero dará el primer show en Valencia- y de la que les iremos poniendo al tanto, compartimos la entrevista que hizo Sebastián Espósito y que publicó el sábado pasado La Nación por el el lanzamiento de su nuevo álbum Licenciado Cantinas, que presentará en Argentina el 2 y 3 de marzo y aquí transcribimos:

Enrique Bunbury, canciones del nuevo mundo

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En Licenciado Cantinas, el español se despacha con clásicos de América latina; lo presenta en marzo, en Ferro

MEXICO DF.- Está vestido de rockero Enrique Bunbury. El sol del DF no le sienta bien a su negro riguroso. Sin embargo, invita a salir de la suite y charlar al aire libre, al resguardo de una sombrilla. Hace dos

años que el ex cantante de Héroes del Silencio vive en Los Angeles y se acercó hasta la capital mexicana para hablar de su nuevo álbum, Licenciado Cantinas , una selección de canciones de América latina a las que él le pone la voz y el cuerpo. Como recién en marzo vendrá a estos pagos para presentarlo en directo -el 2, en el Orfeo de Córdoba y, el 3, en el estadio de Ferro-, fuimos a su encuentro al DF mexicano, ciudad cercana a Los Angeles, su nuevo lugar en el mundo.

-¿Qué te llevó a radicarte en Los Angeles?

-Siempre he tenido una vida nómada. En un momento dado, pensé que había terminado un ciclo, en el que había estado viviendo en el puerto Santa María, en el sur de España. Quería buscar un nuevo contexto también para escribir canciones y creo que al final lo echamos a cara o cruz entre Nueva York y Los Angeles. Ahora estoy muy contento, me gusta la ciudad, he aprendido a querer a ese monstruo complicado de querer.

-En Licenciado Cantinas, implícitamente, está planteada la diferencia entre el viajero y el turista. El que entra en las historias del lugar o el que sólo visita sitios históricos y saca fotos.

-Es un concepto importante sobre el que toda reflexión es poca. No sé si en el mundo en el que vivimos hoy es posible el viajero. Creo que hay gente, entre la que me quiero incluir, que intenta viajar de otra forma. Hay varias características que te ayudarían a ser viajero en vez de turista y una de las más importantes es no tener billete de vuelta, pero ahora las agencias te lo ponen difícil. Otra cosa que estos tiempos impiden mucho es la sorpresa. Lo que hacemos casi todos es planificar excesivamente nuestros viajes. Te metes en Internet; ¿Dónde voy a ir? A México DF; ¿Dónde voy a estar? En la Colonia Polanco; ¿Qué restaurantes italianos hay en el área? Demasiado armado, y la capacidad de sorpresa siempre es buena. Hay que dejarse llevar por lo que te pueda ocurrir, lo que te pueda mostrar la gente que te cruzas en el camino.

-Todos te conocen cuando estás sobre el escenario, no así en las cantinas, donde volvés a ser un poco anónimo.

-Cuando terminaban los conciertos en mis giras por América latina, siempre me proponían, en México, en la Argentina, en Perú, llevarme a un sitio: «Ya verás, ponen rock, te va a encantar, te vamos a hacer un reservado». Y yo les decía que no me apetecía mucho. Ya tengo muchos discos de rock, he escuchado mucho rock, me gusta, pero también quisiera aprender de lo que ustedes tienen que no existe en ningún otro lugar. Y así es como terminaba siempre en una cantina. Luego descubría que allí nadie me conocía, con lo cual volvía a tener algo que aprecio enormemente: el anonimato. Para componer canciones, tú debes ser el observador y no el observado. Cuando tenemos algo de éxito, los músicos de repente dejamos de tener esa visión limpia del observador, pero yo me resisto enormemente.

-El burgués que se lleva adentro atenta contra el compositor.

-La vida nos pasa por encima, pero hay que mantener cierta lejanía con el burgués y con la hipoteca para intentar llegar al alma de las canciones. Pienso que hay que buscar más profundamente y es un peligro que debemos evitar.

-Te llevó diez años encarar este disco. ¿Costó tomar la decisión de hacerlo?

-Siempre se anteponía un puñado de canciones nuevas. Quise esperar a que mi carrera solista tuviera cimientos sólidos. Durante mucho tiempo, yo tuve que luchar contra una visión estereotipada de mi persona como músico. Claro, yo vengo de un grupo muy concreto, que tuvo mucho éxito que se llamaba Héroes del Silencio y muchos fans siempre esperaban encontrar en mis discos lo que había en los de Héroes. Durante un tiempo, me dediqué a decepcionarles. Creo que al día de hoy ya está más claro cuál es mi territorio como solista.

-Despistaste bastante bien a todos. Discos solista, colaboraciones, distintos sonidos y géneros…

-La verdad es que soy un poco enrevesado a la hora de seguir mi carrera. Hice colaboraciones, monté un grupo que se llamó Bushido, volví con Héroes para hacer diez conciertos y cerrar una etapa que, en su época, no se había cerrado bien; hice discos con música electrónica, discos más mediterráneos, discos más latinos…

-En 2007, 30.000 personas vieron a Héroes del Silencio en Buenos Aires. ¿Esperabas tanta gente?

-Fue una sorpresa bastante curiosa, porque no es obligatorio que un grupo ya disuelto se engrandezca con el tiempo. Yo no recuerdo dónde tocamos con Héroes la última vez que giramos, creo que en Buenos Aires fue en Obras, pero antes de eso tocábamos en clubes como Prix D’Ami. Creo que en los 15 años que separaron el fin de la banda de la gira de 2007 pasó una generación entera que redescubrió al grupo.

-¿Imaginás otra vuelta?

-No, no. Hablo de si se puede seguir creciendo o si ya se cumplió el ciclo. ¿Por qué Led Zeppelin se engrandeció con el tiempo y Humble Pie no? Porque no pasaría nada si mañana se junta Humble Pie; en cambio, sabemos qué pasaría si se reúne Zeppelin.

-¿Cómo encaraste la tarea de recolectar un puñado de canciones de América latina?

-Lo que hice fue inventarme una historia que contar con los textos de las canciones. Inventé un protagonista al que le ocurrían una serie de cosas y ahí, de alguna forma, puse todas las temáticas: las canciones de amor, las de abandono, las de perdición y ensalzamiento de la cantina, las de alcohol y mujeres, y las canciones de redención y muerte. Luego quise respetar la idea del recorrido panamericano, que no hubiera un peso mayor de la Argentina sobre México, Chile, Perú o Colombia, sino una visión amplia.

-La mirada del disco es rockera, no latina, y lo definiste como un disco de percusión. ¿Cierto?

-He querido que no se desequilibrara la balanza. Yo soy un músico de rock, simplemente que mira a esas músicas con respeto y con pasión y que quiere rendirles un tributo. Le he dado mucha importancia a la percusión porque en muchos de esos ritmos es clave. Por otro lado, he pensado qué interesante puede ser con todos esos ritmos añadirle electricidad, esa pasión que siento por un tipo de rock muy concreto que es de raíz, más cercano al blues, al rhythm & blues, a Nueva Orleans, al gospel.

-Los invitados son clave en el disco.

-Mandé un listado con las cuatro personas que quería y obtuvimos a las cuatro; fue un milagro. Dave Hidalgo [Los Lobos] nos ha abierto el terreno a todos los que hemos querido en algún momento mezclar la latinidad con el rock de raíz. Es un instrumentista tan virtuoso y yo soy un apasionado de sus discos. Flaco Jiménez es el acordeonista del tex-mex y tocó con los Rolling Stones, con Bob Dylan, con Dr. John. Charlie Musselwhite es un armoniquista de blues, quizás el mejor de los vivos. Siempre estuvo abierto a colaborar con músicos cubanos y gente de la música latina. Y Elíades Ochoa, a quien todos conocen por Buena Vista es el músico más abierto de Cuba; ahora está haciendo un disco con músicos de Mali. En lugar de cantantes para hacer duetos, que es lo que más se hace hoy en día, pensé en músicos que tuvieran un pie en cada lugar.

-Y el álbum lo cierra una canción de Atahualpa Yupanqui.

-Es la canción más importante del disco. Con esa canción estoy estableciendo un puente entre este disco y mi próximo álbum de canciones propias. Para mí Yupanqui es el Leonard Cohen de la música latina. Es un personaje que va más allá de lo musical para llegar al terreno poético y espiritual. Me parecía muy importante cerrar el álbum con esta canción, porque después de todas las desgracias por las que atraviesa el Licenciado Cantinas quería terminar con algo reflexivo y filosófico, y ésta es la canción perfecta para ello.

KIT DE PRENSA ENRIQUE BUNBURY


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