LESATH, DE TIFFANY CALLIGARIS CALIFICADO SUCESO

Escrito por admin el 27 Agosto 2012 – 18:12

El Sí! reunió a seis escritores abocados al género más popular entre las lecturas juveniles. Héroes, magia & mitología en un combo que sacude las librerías. ¡Es un vicio, vicio para mí!

Tiffany Calligaris en Clarin

Erase una vez…un grupo de escritores de entre veinte y treinta y cinco años que, de niños, soñaba con escribir. Y ellos lo hacían. Sólo que todavía no llegaban a imaginarse (o sí) que se iban a dedicar profesionalmente a esto. Y que, encima, serían furor.

Estamos junto a los mismos, todos dedicados a un género específico: el fantasy. “En el país está empezando a nacer”, empieza Pablo Nieto. Y define: “Las novelas de este género contienen toda clase de elementos fantásticos, imaginarios, que no existen, como monstruos o brujos o dioses inventados por el autor. En general, se dividen en dos grupos: aquellas que transcurren completamente en un universo imaginario distinto del nuestro (como por ejemplo el de El Señor de los Anillos ), y aquéllas que, en principio, están ambientadas en nuestro mundo, pero con fuertes elementos fantásticos, por ejemplo, Harry Potter ”.

Precisamente, la explosión del fantasy está ligada a los textos de J.K. Rowling, a su llegada al cine junto a la saga de Tolkien. Y ahora tiene una apuesta televisiva fuerte, con las temporadas de Juego de Tronos . Entonces, ¿fantasy = ciencia ficción? A veces se confunden pero son géneros distintos. Las historias de ciencia ficción, como Matrix , Terminator , Jurassic Park , Robocop muestran cosas inexistentes pero que, de algún modo, “podrían existir”. “Por eso, en las novelas y películas de ciencia ficción, todo tiene una explicación científica”, cierra Nieto.

El grupo de escritores llega al estudio y ya se está auto-sacando fotos. Traen los disfraces, que consiguieron especialmente, aunque algunos de ellos ya tenían parafernalia ad hoc: espadas & capas. El entusiasmo es épico. Y contagioso. Como sus novelas. ¿Por qué tanta pasión por el fantasy? “Soy lectora y escritora del género”, adelanta Victoria Bayona. “¿Qué es lo que hace que me guste tanto? Cuando uno se introduce en una lectura de este tipo, cambiás de mundo. Esto de despegarnos de la realidad es totalmente adictivo. Y además, fascinante”. Juan Ignacio Iribarne sigue: “La adicción que te genera hace que cada vez que ves un libro del género, te lo lleves. O vayas directo a la estantería. O busques qué nueva saga hay. El estilo te invita a escribir”.

Las cifras son notables: de mayor a menor escala, la saga de Harry Potter vendió 450 millones de ejemplares, y la de Tolkien, 150 millones. Nuestros autores en Argentina se sorprenden con sus ventas, más modestas, pero cada vez más ascendentes.

Lesath , de Tiffany Calligaris, vendió casi 5 mil ejemplares en poco más de un mes. Desde la editorial Planeta lo definen como “suceso”. Hay más: La fortaleza oscura (de Nieto) está por agotar su primera edición de 3 mil ejemplares. Y la saga Nubilum (de Iribarne) está por alcanzar los 3 mil en ventas.

Como parte del fanatismo “fantástico”, algunos de los escritores se reúnen en encuentros sobre el tema (ver De Rosario…) y asisten a tertulias mensuales en el bar La Alameda. “Charlás sobre fantasy. Fui al primero este mes. Ahí conocí a Pablo”, cuenta Nicolás Pinto.

–¿También se disfrazan ahí?

–Y hacemos alquimia. Y algún sacrificio de gallinas, ja. ¡No! En realidad, después, terminamos hablando de la vida.

El más chico de esta banda es Julián Cáceres Narizzano (22). Y sus comienzos, también son precoces: “Desde los siete años hacía historietas muy precarias. Veía los libros tan vacíos de imágenes que no me atraían. Fue así que, desde cada viñeta, iba armando un mundo de fantasía”, cuenta el formoseño que se tomó un micro desde el norte apenas supo de esta reunión. La otra entre los menores es Tiffany (24), que está por recibirse de abogada. Define: “Es un género apto para todas las edades, pero que en general atrae más a los jóvenes”. El resto también tiene otras ocupaciones: Victoria es profesora de dibujo, Julián está a cargo de un negocio familiar desde que murió su papá, Juan Ignacio es sonidista, Pablo es psicólogo y Nicolás es programador web. Lo que todos ellos tienen en común, además de las lecturas y la escritura, es un gusto por la música, una preferencia por las salidas tranquilas (nada de boliche) y el hábito nocturno. Que sus familias y amigos apoyan y fomentan. Iribarne lo cuenta: “Cuando estuve por entregar mi segundo libro, en mi laburo los compañeros me decían, ‘vos quedate sentado y escribí’. Es algo raro porque te ven encorvado en la compu y pasan horas”. Pinto agrega: “El tiki, tiki, tiki de teclas en la madrugada es un clásico”.

KIT DE PRENSA LESATH DE TIFFANY CALLIGARIS




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